En
una disertación, además de la exposición clara y coherente de ideas, interesa
que haya la expresividad suficiente para que el espectador se compromete con el
tema, en este aspecto, son centrales tanto la estructura como un buen manejo
del lenguaje, en donde el código no sea complicado o ajeno a los espectadores.
Por
ello, se sugieren las siguientes recomendaciones:
Para la
entrada: procurando
que sea sencilla y atractiva, se recomienda iniciar con alguna de las
siguientes estrategias:
·
Citar
una frase famosa de una persona de prestigio.
·
Formular
preguntas para que el auditorio reflexione y se involucre con el tema.
·
Comentar
alguna experiencia que tenga que ver con el tema.
·
Emplear
algún objeto para ilustrar el tema que se va a presentar.
·
Comentar
alguna anécdota personal, lo cual despierta confianza.
·
Emplear
algún refrán o dicho popular que se relacione de manera directa con el tema.
·
Emplear
la definición de un término, especialmente cuando el tema es un término
científico o técnico.
·
Elaborar
una comparación que permita resaltar la importancia del tema.
·
Usar
una afirmación contundente o polémica, que involucre rápidamente la atención
del plúblico.
Para la
exposición. Se
recomienda sustentar la exposición del punto de vista en un aspecto polémico
del tema, que haga evidente la existencia de perspectivas distintas, y estimule
tener un criterio propio.
Para el
desarrollo. Piensa
en que los ejemplos y los datos que vas a dar se refieran a personajes o
situaciones conocidas de los espectadores; dependiendo del contexto, es válido
hacer preguntas o incluso bromas para reforzar tu discurso y relajar el
ambiente.
Aspectos centrales. Aquí vas a recuperar lo
más importante pero no lo hagas como un listado de ideas, ni trates de ser
exhaustivo; es preferible recalcar en forma intensa dos aspectos, que tratar de
abarcar muchos y no resultar muy convincente con ninguno.
Conclusión
final. Busca
frases claras y breves, cuando mucho concluye en dos párrafos, puedes emplear
de nuevo una frase célebre o cita. usa un tono fuerte y contundente, pero cuida
de que no parezca falso; procura que resulte creíble la emoción que muestras en
el cierre de tu disertación, para ello, en la redacción procura que tus
conclusiones expresen con que honestidad tus reflexiones sobre el tema.